El tiempo es oro

La mitad del sufrimiento de la vida nos lo causa esperar.

Hoy quería hablar sobre el tiempo y la importancia que tiene en nuestro día a día. En ocasiones me dicen que soy muy tajante con este tema pero tengo claro que para mí es el bien más preciado en mi vida y cada segundo que pasa es un segundo que no se va a volver a repetir, es mi filosofía de vida. Por lo tanto, soy muy consciente de a qué dedico mi tiempo, con quién estoy, qué estoy leyendo, qué tipo de formación estoy haciendo,  y como diré a lo largo del post, YO tengo la decisión de darle al tiempo la importancia y el lugar que ocupa en mi vida. Un ejemplo muy típico en nuestra sociedad, si atiendo a un proveedor que ha llegado tarde a la cita que habíamos acordado y trastoca mi día, tengo que ser consciente de que luego no puedo quejarme “siempre viene tarde y con excusas ”. Si no le atiendo y se queja  “vaya maleducado que no me atiende cuando he venido hasta aquí, total, por llegar media hora tarde” tenemos que valorar el concepto subjetivo qué significa media hora tarde para ti y que significa para mí ya que quizás tengamos ideas muy diferentes del significado “tiempo” y ahí radica el problema. Si quedamos a las 12 y tú llegas a las 12:30 a la cita, tenemos que dilucidar quién es el maleducado.

Es muy habitual oír expresiones del tipo “pfff, es que he llegado a los 40 y hasta ahora he desperdiciado mi vida, siento que he perdido el tiempo” o  “si pudiera volver atrás, cuántas cosas haría que no he hecho” o “hay tantas cosas por hacer y tan poco tiempo”. ¿Qué explicación podemos darle a este tipo de expresiones y, sobre todo, cómo podemos mejorarlas en nuestra vida?

La primera respuesta es clara: tenemos un desconocimiento enorme sobre quiénes somos y cuál es nuestro propósito en esta vida. Nos han enseñado que todo esta fuera, el consumismo, el materialismo, la radicalización contra la política, el fútbol y el fanatismo que desprende, los medios de comunicación, en definitiva, la vida puesta al servicio de los demás, los demás son los que proponen, pp, psoe, podemos, Real Madrid o Barcelona, religión sí, religión no, aborto sí, aborto no,  y nosotros entramos al trapo como ovejas descarriadas hasta el punto de un conocido que tengo que es psicólogo y cuando el Real Madrid pierde ese día no cena. No me quiero imaginar las “recetas” que les proporciona a sus pacientes. Esta es la sociedad que hemos creado, gente que busca la respuesta en los demás pero no tiene ni idea de cómo buscar en su interior, para aprender inglés vamos a una academia, pero para conocernos mejor y desarrollar nuestra inteligencia emocional no hay academias, depende de nosotros mismos, desde la infancia nos han enseñado a buscar fuera y nos han implementado un “programa” de valores que nos hemos creído. Esto es tremendamente habitual y por ello el mundo no se entiende, cada uno solo ve su película y no acepta que los demás puedan estar viendo otra película. Esto, unido a la manipulación de los medios para radicalizarnos, hacen que entremos por donde quieren y demos paso a la manipulación extrema. Actuando de esta manera nos olvidamos de ser dueños de nuestros actos, dueños de nuestra vida.. Sigo al Real Madrid a muerte y defiendo por encima de todo que Cristiano Ronaldo es el mejor jugador del mundo y Messi tiene cara de subnormal o en el caso contrario, que Messi es puro talento y no hay discusión y que Cristiano Ronaldo es un auténtico chulito que ojalá le rompan la pierna por 8 sitios diferentes y no vuelva a jugar al fútbol como oía a un chaval ayer en el tren. Nos ponen la película a nuestra disposición y picamos, nos la creemos sin ser conscientes que nos ponen el caramelo y vamos a cogerlo sin ser conscientes de la consecuencia principal que ello acarrea, la falta de libertad individual.

¿ Realmente esto es disfrutar?

¿ Realmente esto es disfrutar?

Siempre que pregunto en alguna de mis conferencias ¿qué es lo que harías ahora si no tuvieras límite de tiempo y de dinero?, la respuesta más habitual es “viajar, y si puede ser lejos, mucho mejor”. He aquí la complejidad que le damos a la vida. Necesitamos esperar 4 horas en un aeropuerto, coger un vuelo de 16 horas a Kuala Lumpur, llegar con las piernas agarrotadas del cansancio, llegar al hotel, descansar porque estás destrozado del avión, superar el jet lag que tiene tu cuerpo y cuando hayas pasado todo ese sufrimiento (porque nos enseñan que las cosas sin sufrimiento no son iguales, no se disfrutan igual) entonces sí, sales a visitar la ciudad y ohhhhhhhhh maravilloso Kuala Lumpur, en ese momento llegas al monumento más bonito de Kuala Lumpur y …… ¿qué haces?, inconscientemente, sacas el móvil y te pones a sacar fotos y vídeos para subirlo a las redes sociales y que todo el mundo sepa que estás en Kuala Lumpur disfrutando de tus maravillosas vacaciones. Por lo tanto, te pierdes realmente la esencia del momento y en su lugar a tus “amigos” de Facebook “les gusta” enormemente tu viaje y te “desean” que lo “disfrutes” de todo “corazón”. Esto lo veo a diario, en el teatro viendo una obra sublime, observo una persona a mi lado con el transistor oyendo a la vez el Real Madrid, en el fútbol viendo un partido apasionante y mi compañero de butaca buscando sitio para cenar después del partido durante 45 minutos sin disfrutar lo que está ocurriendo en el terreno de juego , buscamos, buscamos continuamente y se nos olvida lo más importante, disfrutar el presente.

Para mí, la vida es más sencilla que todo esto que nos han enseñado. La belleza está en todo lo que nos rodea, está aqui y ahora escribiendo este post, en poder levantarme cada día y poder respirar, disfrutar de una ducha de agua caliente, disfrutar de una bonita comida con los amigos, contemplar un paisaje maravilloso, salir a pasear, degustar un libro y saborear cada página del mismo. Eso es la vida, la vida está a nuestro alcance cada segundo, solo tenemos que saber apreciarlo y saber mirar. El mayor viaje que podemos realizar en nuestra vida es el viaje interior, el viaje hacia nosotros mismos para poder conocernos más y poder disfrutar de estas pequeñas cosas que son las que permiten disfrutar cada instante y no tener que esperar ansiadamente unas vacaciones a 15 mil kilómetros de distancia para encontrar una felicidad que es efímera, se evapora, igual que llega, se va.

Me suelen preguntar habitualmente cómo me da tiempo a hacer tantas cosas, que es imposible, que no saben cómo lo hago. En el post anterior expliqué de manera más exhaustiva qué es lo que hago día a día y cómo intento mantener un equilibrio constante entre mis energías vitales para el aprovechamiento al máximo del día. Hoy quería hacer alusión a que la clave está en ser consciente en cada momento de todo lo que está sucediendo a tu alrededor y cómo actúas tú frente a estas situaciones. Te pondré algunos ejemplos que he ido recopilando de diferentes estudios sociológicos acerca del “aprovechamiento” del tiempo en el ser humano para una vida media de 75 años:

  • Nos pasamos 167 días buscando aparcamiento
  • Nos pasamos 38 días buscando las llaves de casa
  • Nos pasamos 68 días buscando cosas en el bolso
  • Nos pasamos 500 días haciendo colas en supermercados y otro tipo de eventos
  • Nos pasamos 12 años viendo televisión y otros medios electrónicos que se usan para “entre-tener” (fijaros bien en el contenido de la palabra, lo dice todo…)

Por otro lado:

  • Nos pasamos 150 días haciendo el amor
  • Nos pasamos 450 días riendo
  • Nos pasamos 300 días leyendo

Lógicamente son tiempos medios subjetivos y el concepto de hacer el amor seguro que es muy diferente para una persona o para otra, pero aun así son escalofriantes. Hay un porcentaje muy alto de la población que pasa 4 veces más haciendo colas que “haciendo el amor”. Pasamos más tiempo realizando colas que sonriendo. Curioso ¿no crees? Nos pasamos 12 años de nuestra vida (y este dato es de hace años, cuando la tecnología todavía no había despuntado, no me quiero imaginar los datos a cierre de 2015) con temas que nos “entre-tienen” con noticias sobre asesinatos, crisis económica, corrupción política, terremotos catastróficos o en la mejor de las versiones, programas de salsa rosa que nos cuentan la vida de otras personas a las que no conocemos de nada pero que nos sirven para seguir “entre-teniéndonos” con nuestros amigos o familiares durante el día a día. Aquí me gustaría hacer una reflexión. El otro día, en una reunión con mi equipo, una persona trajo un reloj grande para poner en la reunión. Era una reunión relajada donde no debíamos estar pendientes del tiempo. En ese momento de manera sutil le dije:

-¿El reloj para qué crees que hace falta? -Hombre, para ver el tiempo. -Sí, pero ¿para qué crees que necesitamos “ver” el tiempo en esta reunión? -Pues para tener una noción clara de la hora que es. -Ajá, pero ¿para qué crees necesitamos en esta reunión tener una noción clara de la hora que es?

En este momento la persona me dijo lo que me suelen decir cuando hago la tercera pregunta ante una regla absurda de las que llevamos impuestas por bandera, “Roberto, qué de preguntas raras haces, pues para qué vamos a necesitar saber la hora, pues para saberla, no hay una explicación en sí”. He detectado a lo largo de estos años que para romper con las reglas que nos ha impuesto la sociedad necesitamos 3 preguntas, preguntando 3 veces lo mismo, la incoherencia aparece y no tenemos respuesta para saber por qué actuamos como actuamos. Todos actuamos y no nos preguntamos quién y en qué momento determinó que éstas eran las reglas del juego y yo, como persona libre, las podía aceptar o no. Seguimos buscando la respuesta fuera cuando la respuesta es más sencilla: ¿Qué estoy haciendo yo para buscar soluciones? Yo, como persona, no debo buscar a mi alrededor. la solución está en mí. ¿Qué estoy haciendo? ¿De verdad me creo que el pp, el psoe o podemos van a mejorar mi vida? ¿De verdad creo que si tengo una casa mejor voy a ser más feliz? ¿De verdad creo que si viajo muy lejos me lo voy a pasar mejor que un fin de semana con mis amigos en plena naturaleza disfrutando de lo que cada uno haya preparado para comer en pleno campo? Solo cierra los ojos piensa en 5 momentos que recuerdes en tu vida, momentos clave. ¿Qué aparece? ¿Aparece Mariano Rajoy, Pablo Iglesias, Cristiano Ronaldo o Messi? ¿ Aparece un hotel de 5 estrellas todo lujo en el que estuviste hace años? No, no aparece nada de eso, la vida es más sencilla ,  aparecen momentos clave con tus hijos cuando comenzaste a verles crecer, aparecen tus amigos, aparece tu familia, aparece un paisaje maravilloso que te encandiló, eso es la vida, la felicidad es muy sencilla. Lo difícil es encontrar la sencillez puesto que lo hacemos todo extremedamente complejo porque nos han enseñado a buscar, a buscar, a buscar, y no hay que buscar nada, todo esta en mi interior. Plantéate si merece la pena seguir poniendo todo tu foco en el exterior o deberías mirar hacia dentro para ver qué necesitas de cara a encontrar esa felicidad que tanto buscamos y no aparece.

Necesitamos romper con el programa que nos han inculcado de pequeños y que nos hace estar “dormidos” ¿Cuántas veces os ha pasado, que vuestra madre os dice -Roberto, vamos a comer que ya está la comida. -Madre, no tengo hambre. -Bueno, eso da igual, que tengas o no tengas hambre no importa, son las 14 y hay que comer, en mi familia se decía un refrán muy típico de nuestro país  “el comer y el rascar, todo es empezar”. Efectivamente, te sentabas resignado en la mesa, empezabas a comer sin apetito alguno y poco a poco la comida iba “entrando”, pero qué absurdo ¿no? Siempre hemos pensado que nuestros ancestros eran mucho más cercanos a los animales y que la evolución humana ha sido imparable. En mi caso concreto, permítanme que dude la connotación de la palabra imparable. Algo imparable es algo que no se puede parar y de nuevo, utilizando esta palabra ponemos al servicio de los demás algo que está en nuestra mano. Todos y cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de decir NO como si no tengo apetito sea la hora que sea, todos y cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de NO ver programas nocivos en la televisión que agudicen nuestro victimismo y nuestros miedos, y en definitiva, todos nosotros tenemos la posibilidad de ser libres, tan solo tenemos que estar muy atentos cada segundo de nuestra vida para estipular si lo que hemos aprendido es lo que hemos querido, o es lo que nos han inculcado a base de adoctrinamiento venenoso.

Nos pueden quitar todo en la vida menos la libertad como reaccionar ante determinada situación. Eso es lo que determina la calidad de vida que vivimos. No se trata de si somos ricos o pobres, famosos o desconocidos, sanos o enfermos, lo que determina la calidad de vida, sino cómo nos relacionamos con estas realidades, qué sentido les damos, qué actitud adoptamos ante ellas, qué estado de ánimo les permitimos activar.

Victor Frankl

2 comentarios en “El tiempo es oro

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