La apertura hacia el amor

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Llevo tiempo sin escribir y sentía que hoy era el día, necesito expresar todo lo que me está sucediendo, necesito liberarlo y que mi energía siga fluyendo.

La primera pregunta que me he hecho esta mañana es acerca de qué tema escribo. Son tantas cosas las que me están sucediendo cada día en este camino apasionante de la vida, que no sabía por dónde empezar, por lo tanto he decidido hacer lo que últimamente me da tan buen resultado, olvidarme de la mente y dejarme fluir.

Para llegar al día de hoy, y terminar este post expresando lo más bonito e impresionante que me ha sucedido en la vida, tengo que remontarme unos cuantos años atrás, casi al paso de mi adolescencia a la fase adulta. En esa época, yo estaba muy frustrado, muy contrariado, había pasado de ser un niño feliz a ser un adolescente incomprendido.

Siempre me había encantado aprender y sin embargo la educación era tediosa, pesada, aburrida, no me aportaba nada.

En casa no me comprendían, la única vía de escape era la noche, la fiesta y la locura. Es por eso que ahora me siento tan identificado con los adolescentes. Cuánto sufrimiento incomprendido existe en esa época, cuánto dolor que muestra la porquería de sociedad que tenemos.

Los adultos ya han entrado al sistema como ovejas descarriadas y ya no hay marcha atrás , sin embargo, los adolescentes son los que tienen la llave del cambio en su mano y por suerte, se resignan a lo que están viendo y expresan su rabia.

Por eso es tan importante comprenderles ya que en esa fase es cuando mucha gente se pierde por el camino incorrecto, este es el momento de poder devolverles esa inocencia que les hemos robado en su niñez.

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Un día, hace unos años, tuve una reflexión con una persona muy importante en mi vida, me preguntó:

¿Quiénes son las personas que más amas en tu vida?  Comencé a decir una serie de nombres y me dijo lo siguiente:

¿y tú? ¿En qué lugar de la lista estás? ¿Piensas que si no te amas a ti mismo puedes amar?

En ese momento quedé muy dubitativo. Mi madre acababa de fallecer hacía unos meses, yo me encontraba muy perdido y a punto de tocar fondo, todo lo que había tenido sentido para mí en la vida ya no lo tenía.

¿Quién era yo? ¿Qué sentido tenía mi vida? ¿A que había venido a este mundo? ¿Qué significaba amarse a sí mismo?

Hasta ese momento, nadie me había hablado de amarme a mí mismo, siempre había estado buscando fuera, pero nadie me había comentado otra posibilidad y es que todo estuviera en casa.

Llevaba años trabajando sin parar un solo día. Toda mi juventud trabajando. Mis amigos me mandaban fotos de sus vacaciones y yo estaba en la oficina de lunes a domingo, alimentándome mal debido a la ansiedad que me generaba el estrés laboral , castigando a mi cuerpo con comida basura que hacía que cada vez me encontrara más tocado por dentro. Relaciones sentimentales vacías de contenido basadas en un tema puramente físico, durmiendo poco y a deshoras. Todo era un caos.

Un día me levanté y no podía mover el brazo izquierdo ni respirar bien. Fue un susto enorme que me hizo reflexionar a fondo acerca de lo que estaba construyendo en mi vida y un médico me lo dejo muy claro:

Tú mismo chaval, tienes 25 años, si sigues a este ritmo…

De nuevo al salir de ese médico me preguntaba:

Si fuera verdad eso de que todo está en el interior, yo me estoy destrozando por dentro, ¿De verdad me amo a mí mismo?

Desde luego, mi juventud y mi inexperiencia ante la vida, me hacían dudar acerca de qué era eso de “amarse a sí mismo” pero tenía claro que estaba haciendo justo lo contrario.

EL RESURGIR HACIA EL AMOR

A partir de este momento, con el fallecimiento de mi madre como elemento clave, mi vida cambió por completo.

Realmente comprendí el sentido de amarse a sí mismo, de empezar a conocerse de verdad, de limpiar la basura mental que nos han insertado en la cabeza desde niños para que perdamos nuestra esencia y comencé con este proceso que está haciendo que cada día me abrace más, me abra al mundo y pueda llegar a mi único objetivo actual en la vida:

Estar en paz conmigo mismo.

Cuanto más me amo y más me respeto, todo lo que sucede a mi alrededor se convierte en amor.

Cuanto más vulnerable me siento y más me expreso, más puertas se derrumban y más me abro hacia esa paz interior que tanto anhelaba.

Siento que cada día estoy más limpio, siento que ese niño cada vez esta más cerca de reencontrarse con el adulto y abrazarse mutuamente, cada vez hay menos juicios, cada vez menos pensamientos negativos, cada vez más amor y menos dolor.

La sensación más maravillosa que me ha sucedido en la vida es la que voy a exponer a continuación.

Según la recuerdo, mis ojos comienzan a brotar de lágrimas de felicidad ya que siento que es la recompensa por todo el trabajo que estoy realizando.

Hace un par de meses conocí a una persona maravillosa, poco a poco fue surgiendo algo muy bonito que desembocó en una situación indescriptible.

En este momento, mis manos dejan de escribir ya que no saben cómo comenzar a explicar lo que sucedió. Mi rostro sonríe recordando aquel viaje interior.

Recuerdo aquel momento como si estuviera allí y mi cuerpo tiembla de la misma manera.

RELATO DE UNA TARDE DE FEBRERO: 

Quedaba poco tiempo para despedirnos. Nuestros cuerpos estaban unidos, nuestra energía fluía por cada poro de nuestra piel y ocurrió.

Tu cuerpo comenzó a temblar de repente sin motivo, y mi mente, empezó con su boicot habitual. “No estás preparado para sentirlo, olvídate, no vas a sentirlo, no estás preparado, tienes que seguir trabajando, te queda mucho para sentir algo así”.

A partir de aquel momento sonreí a la vida, dejé pasar aquel pensamiento como un madero recorriendo el cauce del río y no puedo explicar lo que allí sucedió ya que mi cuerpo desapareció de la faz de la tierra.

No se cuánto tiempo duró, no sé dónde estuve durante ese espacio de tiempo, no puedo describir lo que sucedió ya que mi mente había desaparecido de mi cuerpo.

Solo recuerdo que mi alma se acomodaba en tu cuerpo y tu alma se acomodaba en el mío. Sentía mi cuerpo fuera de sí y como tu energía penetraba en cada centímetro de mi piel.

Los dos llorábamos, era un llorar como nunca antes lo había sentido, cada lágrima que brotaba de nuestros ojos era sentir la vida , era una sanación preciosa.

Nuestros cuerpos convulsionaban descontrolados como si una fuerza superior los controlara y nosotros no pintáramos nada en aquel asunto, esa fuerza superior utilizaba nuestro cuerpo físico para manifestarse, pero nuestra mente había dejado de estar presente en este mundo.

De repente, al unísono, todo cesó, emitimos un suspiro profundo que nos trajo de vuelta a nuestro cuerpo físico y nos quedamos abrazados el uno al otro,  como dos niños inocentes que se entregan al momento presente, sintiendo una paz interior como no recuerdo.

En cuanto recuperamos la consciencia, nos miramos y las preguntas se sucedieron. ¿Qué es lo que ha pasado? te pregunté yo, tu me dijiste ¿Quién eres?

Tantos años preguntándome quien era y ahora resulta que cuando me abandonaba a mi ser y a la no búsqueda, era cuando aparecía la vida.

Empecé a llorar de felicidad siendo consciente de lo que había ocurrido. Estaba abierto, después de tantos años de basura mental y de racionalidad absurda, después de tanto dolor absurdo e innecesario estaba preparado para comenzar a sentir la vida.

Eso era la vida, eso era la felicidad, eso era la paz, no había que buscar nada. Tantos años buscando y ahora me daba cuenta de que no había que buscar, simplemente amarme a mi mismo cada segundo.

Gracias por cruzarte en mi camino y por ser el canal para acompañarme a sentir algo tan sumamente profundo. Gracias de corazón, la puerta se ha abierto y ya no hay espacio para mirar hacia atrás.

Amo a la vida.

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4 comentarios en “La apertura hacia el amor

  1. Eres auténtico Roberto, cuando escribes con el alma irradias las emociones más bellas y fluye el AMOR en tus palabras. Has alcanzado un estado de profundo crecimiento, de libertad y de plenitud que muchas personas no conseguimos en toda una vida. Gracias por compartirlo!

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