Sobre mí

Lo primero quería darte las gracias por dedicar unos minutos de tu tiempo a mi persona.

De niño, recuerdo que me pasaba el día sonriendo, bailando, o cantando lo que me apetecía.

¿Roberto, por qué cantas Navidad, Navidad, dulce navidad si estamos en verano?, “Eso solo se canta en navidades”

Yo en ese momento no comprendía nada, solo que a mí me apetecía cantar Navidad navidad en verano, a diferencia de los adultos yo me preguntaba ¿ Y por qué no? 🙂

“Poco a poco, mi niño interior fue desapareciendo para hacer lo que todos me decían e incorporarme al camino que marca la sociedad”.

A los 19 años me hice cargo del negocio familiar y eso me hizo asumir una responsabilidad prematura que hizo que mi vida cambiara por completo.

Siempre he sido una persona muy inquieta a nivel intelectual y pese a todos los problemas derivados de la inexperiencia propia de esa edad, conseguí hacer frente al proyecto y consolidar una empresa que actualmente cuenta con 40 compañeros así como participar en otros proyectos empresariales relacionados con el mundo del deporte o el mundo del vino.

En mi tiempo libre, imparto conferencias a diferentes colectivos, sobre todo adolescentes, con el objetivo de poder compartir mi experiencia en esta edad tan complicada para su futuro.

¿Como cambió mi vida hacia la espiritualidad y el desarrollo personal?

“A los 25 años, tenía todo lo que la sociedad te exige a cambio de ser feliz”, tenía una gran casa con todo tipo de lujos, tenía un gran coche, tenía éxito, tenía poder al tener un equipo de personas a mi cargo, tenía prestigio, la gente me idolatraba por todo lo que “TENÍA”, pero……

En mi interior había un vacío enorme que yo no acababa de comprender.

“¿Esto es la felicidad, estás seguro Roberto? “

Me preguntaba una voz en mi interior…. pero a su vez otra voz me decía…

Roberto, llevas años luchando y peleando por todo esto sin descansar un solo día durante los 7 últimos años, disfrútalo, no seas egoísta.

Como la vida es tan sabia y nos pone delante siempre lo que necesitamos para crecer en cada momento, un día que no olvidaré, me sucedió lo siguiente:

Un médico se sentó delante mío y me dijo: ” Tú madre tiene un cáncer terminal y la queda año y medio de vida” esas palabras resonaron en mis oídos como si alguien me sacudiera todo el cuerpo y por fin me hiciera despertar de mi letargo.

La persona que más amaba en este mundo se iba y ni siquiera me había parado nunca a pensar que algo parecido pudiera suceder , esta parte del juego nadie me la había explicado….

Durante ese año y medio sufrí lo indecible, cargué la enfermedad de mi madre a las espaldas y por otro lado con la responsabilidad de la empresa.

Mi cuerpo y mi mente reventaron literalmente, toqué fondo con un amago de infarto y esta es la única manera que siento que tuve de despertar en el juego absurdo que me proponía este mundo loco donde el único objetivo encubierto es “tener más” para ser mejor persona.

Comencé una búsqueda incesante en este camino interior profundizando en diferentes caminos, a cada cual más potente y apasionante que el anterior.

– Tantra y sexualidad consciente

– Coaching

– Meditación

– Psicoterapia

– Eneagrama

– Yoga

– Constelaciones familiares

– Biodanza

– El duelo y la muerte en pacientes terminales

Actualmente mi vida ha dado un giro completo ya que decidí vender mi casa y venirme a vivir a la naturaleza.

Vivo en un pequeño rinconcito rodeado de paz para seguir a fondo con mi crecimiento personal y poder vivir más acorde a todo lo que voy sintiendo.

Siento una vocación muy fuerte a dedicar mi vida a seguir profundizando en mi proceso interior y poder compartir todo lo que ha hecho que mi vida cambiara por completo, alejándome del sufrimiento y la infelicidad.

Como repito cada día durante mis meditaciones.

“La vida es un milagro y me siento tremendamente afortunado por formar parte de él, doy gracias a la vida por poder sonreír, por poder amar, por poder llorar, por poder cantar”

En definitiva, doy gracias por todas aquellas cosas que cuando era niño me hacían sentir feliz, y que ahora, después de tantos años, vuelvo a re-vivir con tanta fuerza.

Ahora más que nunca, todo vuelve a comenzar y mi niño interior está volviendo a sonreír con la misma inocencia que solo él sabía.

“Navidad, Navidad, dulce navidad, la alegría de este día hay que celebrar”

Gracias Madre, te siento muy presente en cada momento de mi vida.