La sexualidad consciente

Continuando el post del día anterior donde hablaba de la educación sexual recibida, hoy hablaré de lo que he descubierto en los últimos años y que era algo que ni se me podía pasar por la cabeza cuando empecé a cuestionarme todo lo que conocía acerca de la sexualidad.

¿Qué es el sexo para ti? ¿Qué significado le das a hacer el amor? ¿Cuando tienes sexo con tu pareja le dedicas el tiempo y el lugar necesarios? ¿El objetivo que buscas en el sexo es la llegada del orgasmo? ¿Cuando tienes sexo con tu pareja suele ser cada día diferente o al contrario es algo rutinario y repetitivo?

Estas preguntas son claves para hacer un ejercicio de autoreflexión y saber cuál es el tipo de vida sexual que llevas, puesto que en esta sociedad loca, todo se quiere hacer rápido y nuestra mente nos lleva continuamente al pasado y al futuro intentando evitar que disfrutemos el momento presente.Pregúntate:

¿Cuándo disfruto en mi día a día ? ¿cuándo me doy una tregua y disfruto de verdad del momento presente? ¿cuándo soy capaz realmente de estar en una situación concreta solo centrado en ese momento sin que mi mente se desvíe continuamente una y otra vez? Si llevamos esto al ámbito sexual:

Cuando mantengo relaciones sexuales ¿estoy disfrutando plenamente? ¿O estoy pensando en si la cosa va mal, aburrid@ y la persona con la que estoy no me transmite ” por favor que acabe esto ya cuanto antes”   o si estoy disfrutando mucho ” por favor, que esto no acabe nunca” . recuerda que, de una manera o de otra, cuando estás pensando ya no estás disfrutando, estás en la mente y no en el corazón.

El PENSAMIENTO que nos acecha en todo momento y que no nos deja sentir desde el corazón, ese es el problema, por ello muchas personas necesitan hacer el amor con la luz apagada y se sienten más cómod@s, piensan que “con-centrándose” en fantasías, o en no “distraerse” pueden disfrutar más, pero desde mi experiencia, mientras estés en la mente concentrándote o no distrayéndote y no te conectes con el momento presente, no vas a poder sentir de verdad, sentir desde lo más profundo.

Este tema de rapidez que hemos desarrollado con cualquier actividad rutinaria, por ejemplo, a la hora de comer, engullimos como si nos lo fueran a quitar y lo vemos normal , a la hora de llegar a un sitio, vamos corriendo por la calle porque no llegamos a tiempo , a la hora de acostarnos pensamos  “ufff , me tengo que dormir pronto que mañana tengo que madrugar”  todo rápido, todo deprisa, no hay un segundo de tregua, en esta sociedad que se supone que es la más “evolucionada” de la humanidad,  cada día hay más conflictos , seguimos buscando en el exterior sin darnos cuenta que la solución al conflicto no está fuera, está en casa, está en nuestro interior.

La reflexión que extraigo es, ” ¿En qué nos hemos convertido?” Algo tan maravilloso como degustar un libro que se supone que se relaciona con un momento de paz y sosiego, necesitamos atragantarnos para satisfacer nuestras necesidades … En el sexo actuamos exactamente igual, todo ya, todo salvaje, todo con ansiedad para saciar mis instintos primitivos y al menos quedarme relajado durante los dos minutos posteriores al orgasmo …. ¿ Y luego? vuelta a la realidad…..

Nos han enseñado que el objetivo final del sexo es obtener un orgasmo y una eyaculación. Basamos toda la relación sexual en ese hecho y nos lo hemos creído. En el momento que comienza un momento de excitación, la mente nos lleva a pensar en la penetración y cuando llega la penetración , nuestra mente comienza a prepararse para el siguiente momento que sucederá, que es lo que nos han enseñado que es el culmen de las relaciones. EL ORGASMO

Orgasmo

Ese es el error y ese es el sistema de creencias que debemos desmontar y donde radica la dificultad del cambio ya que nuestra mente está tan habituada a este pensamiento que solo leerlo seguro que tu mente te ataca ” pero que tontería es esa, si tengo sexo como no voy a pensar en un orgasmo, si no lo tengo me quedo a medias y me quedo mal” 

Ni siquiera podemos contemplar que en una relación sexual no haya un orgasmo y una eyaculación, esto para la sociedad actual es una relación incompleta y cuando una relación no acaba de esta manera nos solemos frustrar o empezar a pensar cosas extrañas como “ya no le gusto” “ya no me pone” ” ya no es como antes” ” la relación se está apagando ya que esto antes no pasaba ”  y este hecho es el comienzo de muchos problemas en relaciones de pareja.

Desde mi aprendizaje, debemos evitar “pensar” que el objetivo es el orgasmo, este es el principal requisito para tener muchos mejores orgasmos. Es como la vida misma, cuando buscas algo con ahínco y ansiedad normalmente no aparece pero cuando pones tu atención en otro tema de repente aparece “ahora que no lo estaba buscando y aparece esta persona en mi vida…”

Cuando empiezas a dejar de pensar en el orgasmo y empiezas a sentir desde el corazón a la persona que tienes a tu lado, los orgasmos vienen con una intensidad muy superior a la que estamos acostumbrados desde la mente y lo que es mejor, puedes empezar a decidir cuando quieres tenerlos y cuando no.

. ¿Te suena a contradicción o a utopía? No te pierdas lo que viene a continuación.

Con este objetivo de cuestionarme todo lo que me han enseñado, comencé a preguntarme hace tiempo: ¿Y si el sexo no es solo esto? ¿Y si hay algo más que se desconoce? ¿Por qué cuando tengo sexo en momentos de estrés o sin el tiempo adecuado disfruto mucho menos? ¿Por qué tantas parejas pasado un tiempo achacan a que su pareja ya no les “pone” y acaban siendo infieles?  ¿Por qué cuando hago el amor con una persona a la que no amo, no siento prácticamente nada y apenas disfruto si somos animales y el acto en sí es el mismo?

Dentro de todas las técnicas que estoy probando en los últimos años para mejorar mi introspección y el conocimiento de mi persona como la meditación, el yoga, el mindfulness, la biodanza etc… hace tiempo oí hablar del “tantra” y me parecía algo tan interesante que decidí comenzar a investigarme y a investigar.

EJERCICIOS PRÁCTICOS:

Hace pocos días realicé con una persona muy especial, un ejercicio de conexión impresionante, a la luz de la chimenea, con ese aroma y esa imagen tan característica del fuego resplandeciente alumbrando la oscuridad del salón de casa, en una de estas tardes de invierno frío en el exterior, comenzamos a mirarnos a los ojos, pero no de la manera habitual que nos han enseñado, ya que normalmente nos miramos 10 segundos y huimos porque eso nos incomoda… “nos parece agresivo”, “nos parece invasivo”  y un montón de etiquetas absurdas que la sociedad nos ha enseñado evitando algo que es increíble.

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Estuvimos 15 minutos mirándonos, con respeto, con admiración, con muchísima ternura, agradeciendo en silencio el uno al otro lo maravilloso que era ver como nuestros caminos se habían cruzado. Hubo momentos preciosos, momentos de sonrisas, momentos muy emotivos donde los dos lloramos a la vez, sintiéndonos, observando qué había más allá de nuestra mirada, conectando nuestros corazones más allá de lo que habíamos hecho nunca y terminando en un abrazo de los más bonitos que recuerdo en mi vida.

Un ejercicio tan sencillo y lo maravilloso que es mirar el interior de las personas que tienes a tu lado, y es algo que no hacemos nunca porque nos parece absurdo. Pruébalo y descubrirás muchísimo de esa persona y del amor que alberga en su interior.

Cuando miro a una persona a los ojos desde el amor, sea la persona que sea consigo ver su niño interior y por lo tanto su esencia (si miras a un niño a los ojos, entenderás lo que digo, cuando miras a un niño, ves su esencia pura, su mirada irradia felicidad por los cuatro costados, cuando miras a alguien desde el amor que todos tenemos, eres capaz de conectar con esta mirada).

Este es un ejercicio realmente potente al que no le pongo la etiqueta de sexo, tampoco de hacer el amor pero desde luego, más allá de cualquier etiqueta, que es lo menos importante, sé que lo que sucede cuando dos cuerpos se conectan visualmente y van más allá de lo que nos han enseñado, sucede algo sencillamente maravilloso.

El sexo tántrico requiere de práctica y de evolución, pero tenemos que verlo como un camino maravilloso, es un trabajo interior que sirve para romper con esa locura diaria a la que nos somete la sociedad, a conectarme conmigo mismo y con la persona que tengo a mi lado disfrutando cada segundo.

Las prácticas son muy diversas y aquí planteo algunas muy “light” y que no son “sexuales”, solo tienes que atreverte a comenzar y probar con tu pareja situaciones nuevas, diferentes … y a partir de aquí dejar que vaya surgiendo.

Al principio será muy incomodo y tu mente intentará que vuelvas a lo que conoces, pero tómalo como un aprendizaje, cuando tienes 16 años y comienzas a descubrir, ¿ Recuerdas ese sentimiento?  Era muy bonito y repleto de inocencia ¿ Por qué no volver a sentirlo ? No pasa nada por no saber y descubrir con la persona a la que amas, de hecho verás como esto genera mucha más confianza en la pareja.

Para empezar con todo este tema de manera muy sencilla, propondría dos puntos:

  1. NO PENSAR LO QUE VA A OCURRIR, CADA DÍA ES DIFERENTE.

El amor que siento hacia la otra persona es clave, todo lo demás es irrelevante, necesitamos equilibrar las energías y ser conscientes de que cada día somos diferentes. Si un día estoy en casa leyendo un libro y estoy deseando hacer el amor lentamente con mi pareja, cuando ella llega, observo que esta agobiada y ha discutido con su jefe, lo primero es detectar que su nivel de energía es totalmente diferente al mío y en ese momento, si hacemos el amor con mi estado de tranquilidad y su estado de alteración, la energía esta muy desproporcionada.

Por lo tanto me olvido de mí y preparo un baño relajante con velas para intentar calmar esa sensación de agobio que tiene mi pareja. Cuando eso suceda es probable que mi pareja se relaje, pero a la vez, existe la posibilidad de que ese baño de agua caliente le produzca un estado de relajación total y al salir del agua y meterse en la cama se quede dormida plácidamente.

En ese momento es donde tengo que observarme y ver lo que siento ya que los planes iniciales han cambiado para mí, observar a mi pareja en ese momento dormir plácidamente y poder abrazarla y sentirla a tu lado después de que hace una hora estaba totalmente agobiada, es lo más maravilloso que me puede ocurrir en esos momentos.

Eso es para mí hacer el amor y no la penetración , cambiar mi idea mental por lo que realmente necesita mi pareja, y cuando suceda el caso contrario, que la otra persona piense exactamente lo mismo que he pensado yo , imagínate si esto sucediera así siempre, qué maravilloso sería y qué fácil sería el amor, ¿ cómo no vas a mantener el fuego durante muchos años si las dos personas piensan así en vez de pensar en nosotros mismos? Como dice el gran escritor Milan Kundera “El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien”

NO PENSAR QUE EL OBJETIVO FINAL DEL SEXO ES EL ORGASMO Y LA EYACULACIÓN

2. SAL DE TU ZONA DE CONFORT Y EXPERIMENTA CON LA LENTITUD:

El tantra te lleva a la lentitud, a la quietud, a la conexión con tu pareja sin prisas ni expectativas de ningún tipo, a sentir cada centímetro de la piel de la persona a la que amas, a poder conectar a través de la mirada, a poder estar horas unidos el uno dentro del otro, sin necesidad de llegar al orgasmo, simplemente sintiéndonos uno. Esto te lleva a un estado de amor puro y cuando comienzas a desarrollar esta quietud, tanto el órgano sexual masculino como el femenino comienzan a adquirir una sensibilidad inexplicable.

Por lo tanto, ¿Por qué terminar ese momento mágico en un período tan corto de tiempo como el que usamos habitualmente? (La media en España es de 6 minutos desde el momento de la penetración inicial hasta el momento de la eyaculación.)

La reflexión para mí sería:

¿Por qué un momento tan bonito con la persona que amas tiene que durar tan poco cuando puede durar lo que nosotros deseemos?

Y tú, ¿te atreves a descubrir nuevas experiencias más allá de lo que nos han enseñado?

Hay decenas de libros interesantes, te recomiendo uno que he leído recientemente y me ha parecido muy interesante e instructivo, SLOW SEX de Diana Richardson, pero más allá de la teoría como digo, prueba y descubre, hay un mundo desconocido fuera esperándote  :).

 

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